Mujer en una postura sentada y accesible de yoga, sin necesidad de gran flexibilidad, en Centro Kanda, Lomas de Bezares, CDMX

Práctica · Principiantes

¿Necesito ser flexible para empezar yoga?

La respuesta corta es no. La flexibilidad es un resultado de practicar, nunca un requisito para empezar. Clases para todos los niveles en Centro Kanda, Lomas de Bezares, CDMX.

Equipo Centro Kanda 15 junio 2026 4 min de lectura
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"Es que yo no soy nada flexible." Es probablemente la frase que más frena a la gente antes de pisar un tapete por primera vez. La imagen mental de alguien tocándose los pies sin esfuerzo, o doblándose como un pretzel, hace que muchas personas concluyan que el yoga simplemente "no es para ellas". En Centro Kanda, estudio de yoga en Lomas de Bezares, Miguel Hidalgo, CDMX, escuchamos esa preocupación casi a diario.

La buena noticia es que se trata de un mito. La flexibilidad no es la puerta de entrada al yoga: es una de las cosas que la práctica te da con el tiempo. Pensar que necesitas ser flexible para empezar es como pensar que necesitas estar en forma para empezar a caminar. Este artículo desarma esa creencia y te explica, con calma, por qué puedes empezar exactamente desde el cuerpo que tienes hoy.

¿La flexibilidad es un requisito para hacer yoga?

No. La flexibilidad no es un requisito para hacer yoga; es un resultado que aparece poco a poco al practicar. Nadie te pide tocarte los pies el primer día. Lo que el yoga propone es trabajar con el rango de movimiento que tu cuerpo tiene hoy, sea cual sea, y a partir de ahí explorar con respeto y sin forzar.

En la práctica esto significa que una postura tiene muchas versiones, no una sola "correcta". Si tus isquiotibiales están tensos, flexionas un poco las rodillas; si los hombros no abren tanto, ajustas la posición de las manos. En Centro Kanda, Lomas de Bezares, CDMX, las clases parten de esa idea: el tapete se adapta a ti, no al revés. Empezar rígido es lo más común del mundo, y es precisamente desde ahí que tiene sentido empezar.

¿Por qué tanta gente cree que necesita ser flexible?

Sobre todo, por las imágenes. Las redes sociales están llenas de fotos de posturas avanzadas y espectaculares: aperturas extremas, equilibrios imposibles, cuerpos que parecen no tener huesos. Esas imágenes funcionan porque impactan, pero dan una idea muy distorsionada de lo que es una clase de yoga real.

La realidad de una clase es mucho más tranquila y humana de lo que sugieren esas fotos. En el salón conviven cuerpos de todo tipo, ritmos distintos y rangos de movimiento muy variados, y cada persona trabaja en su propia versión de cada postura. Nadie está mirando si llegas o no llegas. Esa diferencia entre la foto perfecta y la clase real es justo lo que hace falta entender para soltar el miedo a empezar.

Alumnas sentadas en Sukhasana durante un momento de meditación en una clase de yoga en Centro Kanda, Lomas de Bezares, CDMX

Clase en Centro Kanda · Lomas de Bezares, CDMX

¿Cómo se adapta una postura si no llego?

Con apoyos y variaciones. Esa es la respuesta corta. Si en una postura "no llegas", no significa que la estés haciendo mal: significa que necesitas una versión distinta, y para eso existen herramientas concretas. Los bloques acercan el suelo a tus manos, las mantas elevan la cadera para sentarte con comodidad, las cinchas extienden tu alcance cuando el brazo no llega.

Lo importante es que no estás solo resolviéndolo. Los maestros de Centro Kanda observan y ajustan para cada cuerpo: te ofrecen la variación adecuada, corrigen una alineación, te sugieren un apoyo. Usar un bloque no es "hacer trampa" ni señal de principiante: es practicar de forma inteligente, respetando lo que tu cuerpo puede hoy. Esa adaptación es parte del yoga, no una excepción a él.

¿Ganaré flexibilidad con el tiempo?

Sí, con constancia es muy probable que notes más movilidad con el tiempo. La flexibilidad responde bien a la práctica regular y sin prisa: el cuerpo se adapta poco a poco a rangos que al principio parecían lejanos. No hablamos de transformaciones espectaculares ni de metas concretas, sino de un proceso gradual que llega solo cuando practicas con frecuencia.

La clave está en no forzar. El avance real en yoga nunca pasa por empujar el cuerpo más allá de lo que tolera; al contrario, forzar suele llevar a molestias y a frenar el progreso. Es mejor avanzar despacio, escuchando las señales del cuerpo, que perseguir una postura a cualquier costo. Si tienes alguna condición o lesión, conviene comentarlo con el maestro antes de la clase para practicar con seguridad.

¿Qué clase me conviene si apenas empiezo?

Para empezar, dos buenas puertas de entrada son el Hatha Vinyasa y el Yoga Restaurativo. El Hatha Vinyasa combina la pausa del Hatha con un flujo suave, así que da tiempo de asentarse en cada postura y entender qué pide el cuerpo sin sentir prisa. Si lo que buscas es descanso y bajar revoluciones, el Restaurativo es una entrada igual de amable, con apoyos y posturas sostenidas.

Ambas modalidades están abiertas a todos los niveles, así que no necesitas ninguna preparación previa. Puedes ver todos los estilos, maestros y horarios en la página de clases y elegir con calma. Y si quieres una guía más completa de tu primer día, este artículo es un buen complemento: yoga para principiantes en CDMX.

¿Cómo reservo mi primera clase?

Lo más rápido es escribirnos por WhatsApp: te confirmamos horarios, modalidad y disponibilidad para tu primera clase, y resolvemos cualquier duda antes de que vengas. También puedes contactarnos desde la página de contacto con el medio que te resulte más cómodo.

Si quieres ubicarnos antes de venir, en la página de ubicación está la dirección exacta, el mapa y la ruta para llegar a Lomas de Bezares. Y para conocer las cuotas y modalidades de pago, puedes revisar la página de precios. La idea es que llegues con todo claro y solo tengas que ocuparte de respirar.

"No haces yoga porque ya seas flexible. Te vuelves flexible, entre otras cosas, porque haces yoga."

Preguntas frecuentes

¿Necesito ser flexible para empezar yoga?

No. La flexibilidad es un resultado de la práctica, nunca un requisito para empezar. En Centro Kanda, Lomas de Bezares, CDMX, se empieza desde el rango de movimiento que tu cuerpo tiene hoy, y los maestros ofrecen variaciones para cada postura.

¿Y si soy muy rígido?

No hay problema. La rigidez es precisamente un buen motivo para practicar, no un impedimento. Con bloques, mantas y variaciones, cada postura se adapta a tu cuerpo, y con constancia el rango de movimiento suele aumentar poco a poco.

¿Sirve a cualquier edad?

Sí. Las clases están abiertas a distintas edades y condiciones. Los maestros adaptan las posturas con apoyos y variaciones para que practiques desde donde estás hoy, sin compararte con nadie.

¿Qué clase elijo si apenas empiezo?

Hatha Vinyasa suele ser la entrada más cómoda, porque da tiempo de asentarse en cada postura. Si buscas descanso y bajar revoluciones, el Yoga Restaurativo es igual de amable. Ambas son aptas para principiantes.

¿Cuánto dura una clase?

Entre 60 y 75 minutos, incluyendo una fase inicial de respiración, una secuencia de posturas a tu ritmo y un descanso final (Savasana).

¿Puedo empezar si nunca he hecho ejercicio?

Sí. No hace falta venir de otra disciplina ni tener condición física especial. El yoga puede ser justamente una forma amable de empezar a habitar el cuerpo con más atención.


Así que no, no necesitas ser flexible para empezar yoga: necesitas presentarte, con el cuerpo que tienes hoy. La flexibilidad ya vendrá, como vienen tantas cosas, por el camino. En Centro Kanda, Lomas de Bezares, CDMX, te esperamos con clases para todos los niveles, apoyos para cada postura y maestros que ajustan a tu cuerpo. El único requisito es la curiosidad.

Centro Kanda · Lomas de Bezares, CDMX

No necesitas ser flexible para empezar.
Solo presentarte, con el cuerpo que tienes hoy.

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